La pesadilla del "american dream": Pobres entre los más ricos.  

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Autor(es): José Iglesias FernándezTipo: Artículo
Fecha: 01-12-1999Tema: Renta Básica de los iguales

 

La pesadilla del "american dream": Pobres entre los más ricos. En Viaje al corazón de la bestia, Sara Nieto y Manolo Sáez. Editorial Virus, 1999


La pesadilla del American Dream: pobres entre los más ricos

José Iglesias Fernández
Dedicatoria
Dedicado a los amigos y compañeros del Colectivo Erre Que Erre, con quienes he reflexionado sobre muchos de los principios y conceptos que aparecen en este trabajo: Manel Arroyo Benito, Jesús Canovaca Arjona, Ángeles de la Fuente Benito, Mati Dorado Molina, Pili Fernández Caro, Aurelio Hernández Mocha, Eugenia Quevedo Blanco (q.e.p.d.) y Ángeles Serrano (Leles). En San Francisco, California, a Hugh Mejia del Food not Bombs, por su valiosísima ayuda y comentarios. Y a Nerea e Iñaki, y a Javi y Ana por su fraternal acogida.
Santa Cruz, California, verano de 1998

0. INTRODUCCIÓN.
El capitalismo necesita la desigualdad para poder funcionar, y continuamente reproduce
la desigualdad como parte de su normal funcionamiento. Sheila D. Collins.
Estas impresiones / reflexiones / provocaciones sobre la pobreza y la desigualdad en los Estados Unidos de América (EUs) las voy a distribuir en cuatro epígrafes. El primero consiste en un pequeño ensayo que me permita hacer una lectura sobre como interpreto, en general, las realidades de pobreza y mendicidad, caridad y justicia. El segundo está dedicado a esbozar los rasgos más esenciales de lo que debiera ser una interpretación crítica de la pobreza. El tercero se concentra en la forma de como una gran mayoría de "académicos" norteamericanos explican / describen que entienden por pobre y/o pobreza en este país: desde los conceptos y definiciones hasta la cuantificación y valoración de los resultados de las políticas de bienestar que se están aplicando para paliar la incidencia de la pobreza. En el cuarto explico como la Renta Básica (RB) simplificaría todo este aparatoso sistema mínimo de protección social; el hecho de que la RB se conceda universalmente a cada ciudadano sin ninguna contrapartida evita todas las disfuncionalidades de los sistemas tradicionales, tanto en términos de anular las trampas del desempleo y la pobreza como, a su vez, la de reducir el coste económico y la organización burocrática que estos sistemas conllevan implícitos para controlar al usuario.
1. ENSAYO (mínimo) SOBRE LA POBREZA Y LA MENDICIDAD, LA CARIDAD Y LA JUSTICIA
1.1. Pobreza y mendicidad: una cara del proceso de despersonalización en el sistema burgués.
La mendicidad es el estadio final de la pobreza. José Iglesias Fernández
En las sociedades capitalistas, la Pobreza es frecuentemente considerada como un estado de holgazanería e irresponsabilidad individual, o, algunas veces, como de santidad y bienaventuranza. Lo que rara vez se piensa es que supone la consecuencia de no encontrar empleo en el mercado de trabajo asalariado, o que los salarios que pagan los empresarios estén muy por debajo del umbral de pobreza.1
Hay que empezar a decir que la pobreza es uno de los castigos del sistema capitalista. Una persona pobre no es más que una persona desechada o menospreciada por el sistema; el correctivo que sufre es el del descenso social a la condición de pobre. Y una vez atrapada por esta condición, por lo común, al no ser consciente de este proceso, la persona enganchada en esta situación de pobreza se comportará de una forma modosa, disciplinada, sumisa, leal, y hasta agradecida. Normalmente, será una persona honrada, limpia, y alguna hasta piadosa e irá a misa. Sus maneras responderán más a lo que el sistema capitalista considera social y cívicamente correcto , de forma que usted podría sentar a un pobre en su mesa, que no abusaría de su confianza. A la persona empobrecida todavía le queda la esperanza de recuperar su estatus social dentro de la sociedad capitalista; pocas veces relaciona su condición de pobreza con no haber encontrado un comprador (empresario) a quien vender su fuerza de trabajo, o que su valor de uso apenas tiene un valor de cambio (bajos salarios).
Por el contrario, a la Mendicidad se la considera como un estado de fealdad, suciedad, y mal olor.  Aparte de mugrientos y frecuentemente alcohólicos, las personas mendigas suelen ser rebeldes, liantas, desordenadas, indisciplinadas, desagradecidas, insensibles, desconfiadas, y hasta agresivas. No reconocen principios ni tienen modales. Algunas personas indigentes hasta pudiera que llegasen a matarle por dos pesetas. Además, se dice que son descreídas, de forma que cuando se acercan a las iglesias es únicamente para pedir, no para rezar o agradecer. Son personas consideradas por la sociedad capitalista como inmorales y anti-cívicas, de manera que se les ve hacer sus necesidades 2 o vomitar en cualquier lugar, incluso encima de su mesa si usted les invitase alguna vez. Un mendigo es fuerza de trabajo en descomposición , que sirve de testigo contra las tentaciones que parte de la población pueda tener de retirar su oferta del mercado de trabajo, con la consecuente presión para introducir indisciplina en el ejército de reserva que necesita el sistema para pagar salarios de pobreza.
Ahora bien, mientras la Mendicidad molesta al sistema, la Pobreza no, más bien sirve para que la Riqueza pueda de vez en cuando alardear de caritativa, bondadosa, ecuánime, condescendiente y magnánima con ella. Mientras un pobre es una persona conservadora por educación, alguien que desea y está esperando mejorar su "suerte" en la sociedad burguesa, y de aquí que los ricos tengan conmiseración con los pobres, por el contrario, un mendigo es una persona indisciplinada, sin voluntad para asumir las buenas costumbres exigidas por las normas de convivencia de la sociedad capitalista. De todos formas, los ricos saben que el mendigo tampoco es peligroso ya que solo abjura de la disciplina que impone el modelo de consumo capitalista, que es el de buscar empleo asalariado para ganarse la vida. También saben que carece del amor propio y el coraje o espíritu de lucha para repudiar las migajas que diariamente le ofrecen las personas pudientes y caritativas. En otras palabras, mientras el mendigo es un rebelde sin causa, el pobre es una persona que a menudo no ve la causa que tendría que provocarle la lucha contra el capitalismo.
Por tanto, no es de extrañar que la Riqueza sea caritativa con la Pobreza e implacable con la Mendicidad. La mayoría de los pobres acepta y acoge con buenos ojos los programas de asistencia que organiza el sistema, mientras que los mendigos frecuentemente prefieren la vida de la calle, vivir sin techo, antes que aceptar las normas y exigencias que imponen las entidades caritativas. En este sentido, se puede decir que el mendigo tiene una vena de acratismo que no gusta a las clases dominantes ni a los "ciudadanos" que observamos fielmente las normas de conducta que nos ha inculcado el sistema.
La Mendicidad es el estadio final de la Pobreza, el último peldaño de la degradación que la persona experimenta en el proceso de empobrecimiento del sistema capitalista. Ahora bien, como el número de mendigos no es todavía lo suficientemente significativo en las sociedades desarrolladas actuales, de momento estas reflexiones / impresiones / provocaciones las concentraré preferentemente en el fenómeno de la Pobreza. De todas maneras, si tenemos en cuenta la evolución que está sufriendo el colectivo de los mendigos, probablemente el estudio de la Mendicidad en el muy cercano futuro cobrará una mayor relevancia.3
Lo que quiero indicar entonces es que el pobre y el mendigo son el desecho social del sistema capitalista. Con la Pobreza , todavía tiene alguna consideración y le aplica algunas medidas de reciclaje (políticas de caridad). En cambio, con la Mendicidad , como no es alarmante por ahora, la deja que se pudra directamente en los callejones y parques de sus ciudades y pueblos, esperando que llueva y el agua se lleve los restos por las alcantarillas.
Como resumen, solo me queda recordar aquella hipótesis que Harrigton adelantó en 1962: "los pobres [y los mendigos] son políticamente invisibles, desarticulados y sin ningún poder". Yo ampliaría la idea en el sentido de que todo ecosistema, para poder sobrevivir, ha de reproducir las condiciones y la clase de seres que necesita para su sostenibilidad: es decir, su tipo de mendigos, de pobres, de ciudadanos, de trabajadores, de élites, de clases dominantes y dominadas. En el momento que se rompa la cadena reproductiva, otro ecosistema reemplazará este territorio.
Pero no acaba aquí la historia. La otra cara de la despersonalización en el sistema capitalista se da cuando una parte de la población consigue empleo. La persona ha de convertirse en fuerza de trabajo para poder sobrevivir. Es la cosificación que impone el proceso productivo capitalista, el hecho de que las personas han de convertirse en una mercancía más que pueda comprarse y venderse, al igual que el resto de los productos y servicios que se intercambian en los mercados del sistema capitalista. Es lo que se conoce familiarmente como el proceso de alienación.4
1.2. Pobreza y Caridad: "amigas de toda la vida".
No obstante, existe "otra visión académica" de la cultura de la pobreza, cultura que ha ido cambiando o conviviendo, de acuerdo con los intereses y la ideología de los poderes dominantes de cada momento.
a) Desde una cultura religiosa de la pobreza…
Al pobre hay que mantenerlo vivo pobre. José Iglesias Fernández

Raices doctrinales. Históricamente, podemos fácilmente detectar la existencia de una cultura de la pobreza que posiblemente comenzó a gestarse desde que el hombre empezó a dar los primeros pasos. También es casi seguro que, simultánea y paralelamente, debió aparecer una cultura de la caridad que, pasado el tiempo y con la institucionalización de la religión en iglesias, estas acabarían monopolizando las ayudas privadas y estatales dedicadas a la asistencia de los pobres: en cierto sentido, los pobres se han de respetar como una parte de la propiedad privada de las iglesias.5

No debemos olvidar que, en las sociedades Occidentales, las iglesias con tradición judeocristiana jugaron un papel decisivo a la hora de conformar psicológicamente una actitud caritativa en los ricos y otra de mansedumbre en los pobres. Para San Pablo, sólo Dios es justo, pues es el que otorga justicia, e injustos los hombres, por estar sujetos al pecado original. Desde el momento de la expulsión del Edén por Yavé Dios, los hombres [gentiles y judíos] quedaron fuera del camino de la justicia; solamente alcanzarán la situación de justos cuando cumplan con la Ley de Dios: La justicia es una relación entre Dios y el hombre; la caridad es una relación que se da sólo entre los hombres. El hombre únicamente se podrá salvar por la fe en Jesucristo.
Por lo tanto, la justicia social no entró a formar parte de su credo doctrinario, de su moral judeocristiana; si la justicia era divina, no podía ser social.6  Esto no quiere decir que San Pablo se puso de espaldas a la realidad social en la que vivía, sino a que consideraba el trabajo como un elemento de redención contra el pecado humano. Las relaciones de esclavitud y servidumbre que se manifestaban en las Escrituras y durante su tiempo de vida, aparecían reconocidas en los preceptos que Dios entregó a Moisés.7  Más bien se puede decir que incluso tomaba partido, pues el Apóstol jamás se olvidaba en sus epístolas de recordar y encarecer a sus comunidades la obediencia que debían a las autoridades públicas, así como el espíritu de sumisión que los siervos habían de manifestar a sus amos:
  • "Todos habéis de estar sometidos a las autoridades superiores, que no hay autoridad sino por Dios, y las que hay por Dios han sido ordenadas, de suerte que quien resiste a la autoridad, resiste a las disposiciones de Dios, y los que la resisten se atraen sobre sí la condenación". Romanos, 3, 1-2.
  • "Los siervos que están bajo el yugo de la servidumbre tengan a sus amos por acreedores a todo honor, para que no sea deshonrado el nombre de Dios ni su doctrina. Los que tengan amos fieles no los desprecien por ser hermanos, antes sírvanles mejor, porque son fieles y amados los que reciben el beneficio. Esto es lo que debes enseñar e inculcar". I Timoteo, 6, 1-2.
No parece que San Pablo se haya cuestionado las consecuencias que tiene la esclavitud 8 para el ser humano, especialmente cuando el yugo de la servidumbre supone una relación de sometimiento entre personas creadas "a imagen suya, a imagen de Dios". Para el apóstol de los gentiles son más peligrosos los falsos doctores que los ricos. Con los primeros es beligerante e intransigente, mientras que con los segundos es tolerante y comprensivo. Comparemos como define a uno y otro grupo:
  • "Si alguno enseña de otra manera y no presta atención a las saludables palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que se ajusta a la piedad, es un orgulloso que nada sabe, que desvaría en disputas y vanidades, de donde nacen envidias, contiendas, blasfemias, suspicacias, porfías de hombres de inteligencia corrompida y privados de la verdad, que tienen la piedad por materia de lucro" (I Timoteo, 6, 3-5).
  • "A los ricos de este mundo encárgales que no sean altivos ni pongan su confianza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, que abundantemente nos provee de todo para que lo disfrutemos, practicando el bien, enriqueciéndonos de buenas obras, siendo liberales y dadivosos y atesorando para lo futuro, con que alcanzar la nueva vida" (I Timoteo, 6, 17-19).

A su vez, en los evangelistas podemos encontrar expresiones que justifican la apropiación privada de los recursos naturales y los medios de producción, así como una legitimación de la pobreza: pobres siempre los tendréis con vosotros:

  • "Al que tiene se le dará más y abundará; y al que no tiene, aún aquello que tiene le será quitado" (Mateo, 13, 12).
  • "Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios" y "bienaventurados los que ahora padeceis hambre, porque seréis hartos" (Lucas, 6, 20-21).
  • "Porque pobres siempre los tendréis con vosotros, y cuando queráis podréis hacerles bien" (Marcos, 14, 7).
Finalmente, parece que Mahoma también dijo aquello de que "la pobreza es mi orgullo y mi gloria".
Caridad evangélica. Esta cultura religiosa de "hacer el bien evangélico con el pobre" continua viva en la mayoría de los grupos que, domingo tras domingo, instalan su tenderete para repartir "la sopa" entre los necesitados, en las principales calles de las grandes ciudades norteamericanas, o en los atrios de sus correspondientes iglesias; se puede subrayar que la mayoría de las organizaciones que dan comida son de naturaleza religiosa. Un ejemplo:
  • En la confluencia de las calles Turk y Larkin, pegando al Civic Center de San Francisco, California, habitualmente aparca una furgoneta con alimentos y que organiza un grupo cristiano. Aparte de los pobres que también acuden, cito esto por lo curioso que resulta contemplar como los "sin techo", que aceptan hacer cola ante estas entidades, conocen el orden que los responsables exigen de los necesitados que desean obtener comida. Por consiguiente, los mendigos saben que durante el tiempo que están en la fila han de permanecer callados y tranquilos, alineados y formales, algunos quizás pensando en el precio que están pagando por esta comida en términos de disciplina. No es necesario añadir que, una vez avituallados, dejan que aflore su verdadera personalidad, haciéndoles un alegórico fino corte de mangas a la moral que impulsa a los organizadores de estas "mesas".  Se puede decir que, históricamente, por este cuadro no pasa el tiempo. Los benefactores llevan siglos practicando la caridad religiosa, mientras que los necesitados siguen y seguirán haciendo cola. Como ya se interrogaba Blasco Ibañez, ¿como podría el creyente practicar la caridad (judía, cristiana, musulmana, budista, taoísta) si desapareciese la pobreza? La respuesta que se desprende de esta pregunta es que al pobre hay que mantenerlo vivo pobre. De esta forma la caridad privada o pública, cristiana o laica, puede encontrar éticamente su  justificación. Unos ganan el cielo prometido y los otros tranquilizamos nuestra mala conciencia.9
b) Pasando por una cultura laica de la pobreza…
Cuando los pobres adquieran conciencia de clase
dejarán de pertenecer a la cultura de la  pobreza. Oscar Lewis
Representada principalmente por antropólogos, esta interpretación sostiene que las personas que permanecen pobres de una forma persistente son culturalmente diferentes en comportamiento, valores, y aptitudes al resto de la población. Basado en el cruce de estudios etnográficos entre países, Oscar Lewis ha intentado demostrar como un 20% de las personas objetivamente pobres han desarrollado una subcultura que les impide cambiar su condición de pobreza.10
Utilizando unas setenta variables de carácter social, económico y psicológico, Lewis asegura que esta subcultura ha desarrollado unos condicionantes que son traspasados de generación en generación, y que realmente son un impedimento que actúa sobre la capacidad de liberarse de la pobreza de las futuras generaciones, impidiéndoles poder aprovechar las oportunidades que se les presentan para mejorar de estatus. Estos factores condicionantes incluyen: el analfabetismo (normal y funcional), el aislamiento de y la hostilidad contra las principales instituciones, las relaciones sexuales prematuras, el hecho de vivir para el día a día, la desorganización cotidiana, y una fuerte tendencia al abandono de la escuela primaria.11
A su vez, estos condicionantes vienen determinados por un conjunto de factores socioeconómicos: (1) el que las economías estén monetizadas, con trabajo asalariado y producción para el beneficio; (2) que se de una persistente tasa de desempleo o de empleo de mano de obra muy descualificada; (3) que los salarios sean extremadamente bajos; (4) que no haya una voluntad de proveer de unas organizaciones sociales, políticas y económicas para las personas con bajos ingresos; (5) que el sistema de linaje familiar sea frecuentemente bilateral, en vez de unilateral; y (6) donde se impone el influjo de los valores de las clases dominantes, que consiste en ensalzar el valor de la acumulación de la riqueza y la propiedad, combinado con la repetición machacona de que la promoción social está abierta a todos; todo ello sin descuidar de culpabilizar, vituperar y denigrar a los pobres, tachándolos de inferiores, ineptos e irresponsables.
c) Hasta culpabilizar al estado del bienestar de fomentar la cultura de la pobreza.
Se está atacando al pobre, y no a la pobreza. Helen Slessarev
Como titula un autor su trabajo, se está pasando de una guerra contra la pobreza a otra más activa y profunda como es la guerra contra el propio sistema de bienestar social. Algunos teóricos neoliberales hablan ya de que hay que "culpar a la víctima", atacando al pobre y no a la pobreza; también hay que acabar con el sistema de protección social, a causa de las "disfuncionalidades que genera".
Por una parte, estos estudiosos liberales y conservadores  comienzan a culpabilizar a todas las personas acogidas al sistema de protección social, tratándolas de sujetos perezosos y antisociales, con comportamientos idénticos a los enumerados anteriormente en el perfil del mendigo ; es decir, están estigmatizando a las minorías pobres, argumentando que ellas mismas están utilizando la victimización y la pobreza como una inversión que les permite vivir de la ayuda pública.
Científicos o moralistas, estos pasan por alto el hecho de que, si una empresa cierra porque considera que el coste laboral es más bajo en Corea y pone a sus empleados en la calle, entonces es normal que los parados pasen a cobrar el subsidio de desempleo como está estipulado en los términos del contrato social con el Estado; es decir, los obreros pagan una póliza mientras están activos, para después cobrar el seguro de desempleo mientras dura la contingencia de parado. No, estos llamados teóricos sociales consideran a todos los que reciben alguna ayuda del estado del bienestar como gente sin animo de trabajar duro, sin voluntad de construir una familia estable, y totalmente descreídos: "les falta fe en el hombre, fe en el futuro, fe en el trabajo duro, fe en los beneficios mutuos del intercambio, fe en la providencia de Dios… fe en todo aquello que es esencial para un capitalismo triunfante".13
No falta tampoco el que afirma que los negros pobres de este país carecen de la ética protestante que se requiere para tener éxito en la vida (Sowell, p.141).  El desempleo no se debe a la falta de puestos de trabajo, sino a que existen ayudas públicas (Mead, p.68). Por lo tanto, estos autores sostienen que la causa de la pobreza no es de naturaleza socioeconómica, sino más bien biológica; algunos hasta intentan demostrarnos la existencia de una relación "científica" entre clase, genes e inteligencia. Es decir, los hombres en paro y las mujeres que reciben asistencia social pasan sus genes a su prole, de forma que contribuyen a crear una underclass violenta e indisciplinada, para la que de nada valen las medidas educativas gubernamentales diseñadas para su integración social. Por el mismo argumento, la élite afluente y "bien educada" pasa a través de sus genes a que sus hijos contribuyan a mantener y desarrollar una "cultura civilizada". Así que proponen eliminar el Estado del bienestar, y aplicar mano dura a los pobres.
Por otra parte, sostienen que las políticas sociales encaminadas a erradicar la pobreza son responsables de realimentar las situaciones de pobreza de los colectivos con necesidad: por ejemplo, para los de la corriente "culpar la víctima", la causa de que las mujeres hayan decidido elegir la familia monoparental es porque así pueden aprovecharse de la ayuda del Estado. Con argumentos como este llegan a la conclusión de que "el hecho de que el Estado sustituya a la persona o a la familia en el papel de principal sustentador, el sistema de bienestar está impidiendo que los ciudadanos desarrollen la diligencia y la disciplina que se necesita para triunfar por si mismos en el sistema capitalista". Las medidas que proponen para solucionar la pobreza es la reducción de los impuestos a los ricos para que estos inviertan, creen empleos, y los pobres puedan trabajar; es decir estos también conocen y aplican el truco del "goteo", en el sentido de que los ricos se hagan muy ricos, que algo ya harán por los pobres.
Se podría responder a esta actitud de los capitalistas, cuando argumentan que la reducción de impuestos a las rentas que perciben actua como locomotora de la oferta, y benefician a la "sociedad" en el sentido de que vuelven a la economía en forma de inversión y empleo, que el mismo razonamiento se puede aplicar al gasto público en bienestar social, en el sentido de que actua de locomotora de la demanda, y beneficia a los empresarios que pueden crear más empleo y aumentar la producción, porque tienen asegurada la venta de todas las mercancías.
No hace falta añadir que estos son el tipo de argumentos que conducen a justificar las situaciones de racismo, xenofobia, esclavitud, y finalmente, el exterminio masivo que se perpetra continuamente contra los grupos humanos más débiles. Y lo malo de toda esta ideología conservadora no es que solo lo digan estos que se autoproclaman "científicos sociales", sino que también lo escuchamos a mucha gente en la calle, en los campos de fútbol, en los taxis, en los bares, en el trabajo, etc.
En resumen, para el liberalismo conservador, o el conservadurismo liberal, las políticas públicas de bienestar son malas para el país y para los pobres. Son nocivas porque consumen recursos públicos y reducen la capacidad de esfuerzo productivo.
Entonces, ¿que alternativa le queda al ciudadano en esta sociedad? El que trabaje y le exploten. O que no trabaje, pero entonces se muere de hambre.
d) Pero el capitalismo, hasta con la pobreza obtiene beneficios.
Qué caro es ser pobre. James Baldwin
Con mantener y aplicar una combinación de caridad (zanahoria) pública y privada a las situaciones personales o grupales más graves de pobreza y mendicidad, ya es suficiente para mantener la estabilidad del orden capitalista. Mientras, es bastante conocido como la pobreza y la miseria desempeñan un papel positivo para la acumulación capitalista. Esta funcionalidad 14 de los usos de la pobreza beneficia al sistema en varios aspectos:
  • Los pobres son una parte del ejército de reserva del desempleo. Y cuanto mayor sea el paro más contribuye a mantener bajos los salarios.
  • El miedo a las situaciones de pobreza contribuye a frenar el espíritu de lucha de los trabajadores, a frenar la dinámica del cambio social.
  • Las clases afluentes (media y rica) salen beneficiadas al pagar bajos salarios a los pobres que trabajan en actividades domesticas: criadas, porteros, jardineros, etc.
  • Los pobres suponen un mercado importante para toda aquella inmensa cantidad de artículos que sufren alguna "tara", algún defecto durante el proceso de fabricación.
  • La existencia de trabajadores pobres asegura a la sociedad capitalista que se realicen los trabajos "sucios", tales como la recogida de basuras, limpieza de calles y alcantarillas, etc.
  • Muchos de los empleos con salarios medios se benefician de la existencia de la pobreza, tales como el personal dedicado a la burocracia que supone administrar los programas asistenciales, los asistentes sociales, los guardias de prisiones y vigilancia en empresas y bancos, los investigadores, los profesores de universidad, y el personal de las ONGs dedicados a estos temas, una parte del trabajo editorial y de los medios de comunicación, etc.
La pobreza es un tema que vende, que da beneficios al capital. Para los EUs, M. Hudson desvela como los bancos 15 más importantes se establecen en los barrios marginales de las grandes ciudades y en las zonas rurales pobres, con el objeto de mercadear con la miseria. Camufladas bajo otro nombre, estas entidades facilitan crédito a personas y familias sin solvencia bancaria, a unos tipos de interés de usura. Son préstamos para la compra a plazos de bienes duraderos (coches, muebles, lavadoras, televisores, etc), la paga de intereses hipotecarios o los alquileres, reparaciones de viviendas, hospitalización por enfermedades de larga duración u operaciones quirúrgicas, clases extras a los estudiantes con fracaso escolar, diversos seguros (coche, vivienda, enfermedad, la devolución del propio crédito, etc). Dependiendo de la "solvencia" que tenga cada solicitante y del tiempo de repago, la mayoría de los créditos se prestan entre un 240 y un 300% de interés. Los expertos estiman que el volumen de crédito que se mueve anualmente en esta clase de mercados oscila entre los 200 y los 300 billones de dólares, lo que da una pauta de los beneficios que se embolsan estos bancos aprovechándose de la pobreza de estos colectivos. Además, la mayoría de los "clientes" de estas entidades financieras están cautivos de las mismas, ya que es frecuente el que tengan que volver a endeudarse para pagar los intereses más el seguro de riesgo extra que les obligan  a contratar si quieren que les refinancien la deuda, lo que va aumentando los intereses y haciendo más difícil el salir de la trampa de l crédito fácil que en su día le vendieron con el eslogan de:gaste hoy, y no se preocupe por pagar.
En su interesante trabajo, Theresa Funiciello nos advierte como "la industria de la pobreza se ha convertido en el quinto estado" 16 dentro del Estado capitalista. Al sector del crédito antes mencionado, ella añade otros dos más en los cuales la industria de la miseria también asienta su territorio. Mediante la tiranía de la amabilidad , tanto (1) los responsables y el personal de las instituciones estales encargadas de las políticas de bienestar, como (2)  el de las ONGs caritativas, se aprovechan en beneficio propio de los recursos públicos destinados a aliviar la pobreza de los menesterosos. Aparte de la corrupción en la adjudicación y el gasto burocrático que los programas sociales conllevan implícitos, la intermediación de las organizaciones de caridad incide añadiendo más control y más gasto "de gestión y administración" a tales programas. Los beneficiarios del presupuesto destinado a los programas sociales no son realmente las personas empobrecidas, sino más bien el personal funcionario y el que "trabaja" en las ONGs. Es obvio que los recursos dedicados a mantener la maquinaria organizativa pública y privada reduce la cantidad y la eficacia de los fondos destinados a paliar la situación de las personas empobrecidas. Por eso la autora concluye que "la pobreza es un gran negocio; únicamente hay que saber y estar politicamente bien conectado" (p. xvi) para poder acceder a la gestión de tales fondos sociales.
1.3. Justicia y Pobreza: "enemigas de siempre".
La posesión de la riqueza otorga poder y rinde una renta que va siempre en aumento;
a su vez, la renta sirve para acumular más riqueza y más poder. Douglas Dowd
Si la pobreza es una manifestación de la desigualdad en el capitalismo, y la desigualdad es otro indicador de la injusticia que genera el sistema, pensar en términos de justicia para solucionar el problema de la pobreza y la desigualdad cuando esta es indispensable para la sobrevivencia del sistema, nos ha de llevar a pensar necesariamente en otro modelo de sociedad. Pero esta conclusión requiere recorrer previamente un largo camino de concienciación ciudadana y agitación política, el cual abordaremos en las conclusiones. De momento es suficiente con que sepamos que la justicia está reñida con el capitalismo y, por tanto, aspira a cambiarlo, mientras que la caridad contribuye a mantenerlo. De aquí que la justicia sea enemiga de la pobreza y la miseria, mientras que estas dos últimas ponen la mano , ofrecen la otra mejilla cuando conviene recibir caridad.
Dadas las "estructuras de poder socioeconómico, la lucha por la distribución de la riqueza y la renta son el principal campo de los conflictos entre los que [poseen ] y controlan el capital y los [desposeídos ]. Por lo tanto, no podemos dejar fuera del análisis la influencia de los cambios en las estructuras de la renta y la riqueza que acompañan, siguen, y preceden a las alteraciones en las estructuras de poder socioeconómico; las tres estructuras, poder, renta y riqueza, (más abajo incluiremos la educación), conviven una con la otra en una interacción dinámica (Diagrama 1). De forma que se puede afirmar que la posesión de riqueza otorga poder y rinde una renta que va siempre en aumento; a su vez, la renta sirve para continuar adquiriendo riqueza y más poder. Y así sucesivamente" (Dowd, p. 55).
En los EUs, esta interacción de los poderes se comprueba en "la reducción de la desigualdad que se dio en la renta y la riqueza en los 60s, debido a que se produjo una alteración en las estructuras de poder". De alguna manera, fue calando entre los ciudadanos norteamericanos la idea de que había que dar más "poder al pueblo". Esto fue impulsando a las respectivas Administraciones 17 a legislar programas contra la pobreza para desarbolar la fuerza social que enraizaba en las comunidades pobres y atraía alguna simpatía entre algunos líderes de las clases medias. A partir de los 70s, con la crisis económica y a medida que el "poder  negro", y el de los movimientos por los derechos sociales y civiles se fue desvaneciendo, la desigualdad del 80% de las familias en términos de riqueza, renta y poder volvió a intensificarse. Y con ello, aparecieron los niveles de pobreza anteriores a 1947 (Dowd, p. 55). La década de los 80s, era Reagan , se  caracterizaría por la reducción de los impuestos, el aumento masivo del gasto militar, y el descenso importante del gasto publico en los programas de ayuda social. Durante este período se desarrollaría una base social muy individualista, inclinada al consumo, con miedo a perder el trabajo, y una constante ambición de estatus y poder.
Esta experiencia nos indica que las medidas contra la injusticia social en las sociedades desarrolladas hay que buscarla proponiendo dos frentes:
Uno, que movilice los pobres en la línea que propone Lewis: auto-organización de los pobres para luchar por sus derechos como clase. "Cuando los pobres adquieran conciencia de clase, o se conviertan en miembros activos de las organizaciones obreras y sociales, dejaran de pertenecer a la cultura de la pobreza, aunque permanezcan desesperadamente pobres".18
Otro, que movilice a todas las personas, pobres y no-pobres, para exigir el reconocimiento del derecho ciudadano a la Renta Básica (RB) , propuesta que desarrollaremos brevemente en el epígrafe 4. Sin un mecanismo que realmente asegure la redistribución de la renta, la iniciativa carece de contenido. 19
En EUs, algunas de las asociaciones 20 están trabajando en la línea de la movilización ciudadana, tomando como base social de protesta el hambre , la carencia de aquellos bienes mínimamente indispensables para la sobrevivencia que padecen varios colectivos, especialmente los sin techo. Radicalmente opuestas a las situaciones de injusticia que origina la sociedad capitalista, sin embargo, estas organizaciones se mueven todavía proponiendo acciones basadas largamente en la solidaridad individual, lo cual encierra un elemento muy fuerte de caridad colectiva. Como ejemplo, voy a utilizar otra "mesa alimenticia" que se organiza los sábados en la confluencia de las calles Market y Castro.21 El objetivo de los organizadores es la de provocar en la conciencia de los ciudadanos dos bloques de cuestiones.22

En el primer bloque se pregunta al ciudadano si está de acuerdo en que el cambio social ha de comenzar y continuar en su ciudad, o en su país, y, en caso afirmativo, que actitud adoptaría ante:

  • El problema del hambre, la miseria, y la mortalidad, 23 especialmente en colectivos como los niños, las mujeres, los "sin techo".
  • La criminalización de la pobreza. Por ejemplo, si los EUs han firmado la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, quien de los dos está fuera de la legalidad en los EUs, ¿los pobres que reclaman ayuda, o el Gobierno que rompe los acuerdos y la niega?
  • La discriminación y la intolerancia que existe con la diversidad: raza, color, género y sexo.
  • El desmantelamiento de los sistemas públicos que protegen a todos lo ciudadanos, en términos de salud, educación, vivienda, transporte, alimentación, servicios sociales.
  • El abuso de la policía, y el encarcelamiento de los que se organizan y se manifiestan pacíficamente contra el problema del hambre y la miseria, que distribuyen alimentos entre los necesitados, y abogan por la defensa de los sin techo.
En el segundo, se parte del famoso mensaje de Clinton, El bienestar social deforma, y que ya comienza a dar sus frutos. Cada ciudadano sabe que puede ser la próxima víctima. Entonces, la reflexión que se le pide a cada persona que pasa delante de la "mesa" es:
  • Antes de caer en la tentación de culpar al necesitado, al homeless , ¿podría usted ponerse en su situación?
  • Si sufriese un despido, o le cortasen la ayuda social que recibe, ¿como piensa que podría resolver la adversidad, de forma personal o colectiva?
  • ¿En caso de necesitar ayuda, a quién, a dónde acudiría a pedirla?

Ahora bien, la valoración socio-politica de la actividad de estas organizaciones hay que hacerla desde las propuestas de actuación que propugnan. Aunque estos grupos denuncian el gasto de la Administración norteamericana en armamento, 24 la llamada la están haciendo casi siempre al corazón del individuo o de las empresas, a la solidaridad caritativa. Las reivindicaciones se apoyan mucho más en la necesidad de corregir el despilfarro que se genera individual o institucionalmente en el sector privado y publico, recursos 25 que se podrían dedicar a acabar con la pobreza, que en la generación de la injusticia propia y necesaria que el sistema exige para su modelo de acumulación.

Además, y como indico en el epígrafe 1, si los pobres y los mendigos son los residuos humanos del sistema, ¿se puede esperar de ellos que desempeñen el papel de sujeto social que ha de promover el cambio y la transformación de la sociedad capitalista? Lewis ya advierte de que lo primero que tienen que hacer los pobres es adquirir conciencia de clase. Seguramente después, ellos mismos serían los principales organizadores de las "mesas" y otras actividades encaminadas a conseguir la transformación social. De momento, lo que se comprueba es que cuando la policía 26 carga contra el personal de las "mesas", a los únicos que arrestan y, posteriormente encarcelan, es a los militantes de estas organizaciones. Para cuando la policía llega, los pobres y mendigos ya hace tiempo que abandonaron el lugar. Sin conciencia de clase, es casi comprensible que, por su situación frecuentemente irregular, estos no quieran saber nada con la policía.
Lo que tiene que ser más irritante para estos grupos, posiblemente por esa radicalidad de principios tan loable, es que ni los propios mendigos y pobres, ni otras minorías oprimidas, responden a esta llamada. Como los pájaros que picotean las migajas de pan donde alguien ha comido, así se acercan libremente los mendigos a las bolsas de comida, a los calderos de sopa, hasta satisfacer el hambre. Un tema de reflexión es: ¿por que los mendigos no se sienten implicados ni forman piña con los militantes de las mesas donde se celebra la protesta, sino que como las aves, huyen en cuanto sienten los pasos de alguien que se acerca? Desaparecen como si la protesta no fuese con ellos. El otro tema es el de la posición que adopta otra minoría discriminada ante el tema de la pobreza y los "sin techo". La mayoría del vecindario de Castro está compuesta por personas de orientación sexual gay/lesbio, ciudadanos que tienen que reivindicar diariamente la concesión de los mismos derechos que tienen reconocidos los heteros. Sin embargo, cuando los militantes de esta mesa se acercan para informarles de la problemática de los "sin techo", tal aproximación la reciben con una actitud displicente, airada, irritada y a veces hasta agresiva. Toda la explicación de peso que dan estos vecinos es que los mendigos "les piden dinero" o "mean en sus puertas".
En resumen, mientras los militantes de asociaciones como la Industrial Workers of the World, 27 el Food Not Bombs, el Fighting AID$, el American Friends Service Committee, etc. luchan contra toda clase de discriminación, los discriminados con poder adquisitivo discriminan a los que carecen del mismo. Como solucionar esta realidad, como conseguir la solidaridad entre los discriminados, tendría que ser otro tema más de reflexión. Y no menos importante que los otros dos anteriores, para enfrentarse al tema de la pobreza, de la injusticia.
Toda esta experiencia me lleva a preguntarme si estas organizaciones no tendrían que proponer acciones un tanto más en consonancia con los principios radicales que las orientan, y más directamente encaminadas a solucionar el problema. Cierta autora, bastante más alejada de los principios radicales que estos grupos expresan, no le tiembla la voz para indicar el camino: "Si la pobreza significa simplemente que algunas personas tienen menos dinero que otras, la solución lógica al problema de la pobreza consiste en transferir dinero de la población que lo posee a los pobres. De hecho, la transferencia de rentas es y ha sido siempre el mecanismo crucial del Gobierno para aliviar la pobreza" (Jo Bane, p. 117). Otra autora, va bastante más lejos en su apreciación de este tipo de actividades encaminadas hacia el hambre y los "sin techo". Dice:
  • "No es difícil conseguir la simpatía y la ayuda de las personas progres para que colaboren con los programas destinados a aliviar el hambre de los pobres y los sin tech o… La satisfacción que reciben por el hecho de dar de comer al hambriento hace que estas personas insistan en seguir trabajando en la multitud de programas anti-pobreza que existen…
  • Pero, "poner el acento en el hambre es dejar de lado un montón de otros problemas sociales y admitir que el problema de la alimentación puede resolverse al margen e independientemente del resto de las otras necesidades. Es cierto que la gente pobre necesita alimentos, pero también vivienda, transporte, vestimenta, cuidados médicos, empleo, oportunidades de participación cívica y política, ocio cultural y recreativo. Es cierto que mucha gente pasa hambre, pero el hambre como el carecer de vivienda y la mayoría de los problemas sociales, son un síntoma , no la causa de la pobreza. A su vez, la pobreza, en sociedades afluentes como los EUs, es fundamentalmente un producto de la desigualdad....28
  • "Mientras los activistas anti-hambre y [pro-sin techo] están concentrados en la defensa y el mantenimiento de los sistemas de emergencia alimenticia, los conservadores disponen de más libertad que nunca para desmantelar el frágil sistema de protección que todavía sobrevive, y modificar el sistema fiscal para que facilite la concentración de la renta entre los ricos. Mientras las fuerzas conservadoras están consiguiendo que se acentúe la desigualdad, las personas bien intencionadas están preocupadas por conseguir más alimentos para aliviar el hambre… (Poppendieck, p. 136).
En un artículo dedicado a las medidas que el Banco Mundial habría de propugnar y tener en cuenta, otro autor pone en cuestión que las políticas diseñadas contra la pobreza "tengan algún carácter humanitario". Según su opinión, las políticas de bienestar social están presentadas en bloque, formando un paquete de medidas para camuflar su naturaleza y su objetivo real: penalizar a los vagabundos y poner controles a la inmigración (Toye, p. 525). Es la habilidad de saber esconder a la opinión pública los aspectos coercitivos y punitivos y venderlos encima como si fuesen "bienestar".
Como veremos más adelante, la Renta Básica es una propuesta que no aspira a aliviar la pobreza, sino que se propone erradicarla. Y todo como un derecho ciudadano y un acto de justicia, no de caridad pública o privada. De aquí que diga que existe una enemistad entre pobreza y justicia, ya que la pobreza tiene que desaparecer para que exista la justicia; y enemistad entre justicia y caridad, ya que si la pobreza no existiese, ¿quien necesitaría de la caridad?
2. Una interpretación critica de la pobreza.
El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce... El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata
cuantas más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa
a la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías;
se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía,
y justamente en la proporción en que produce mercancías en general. K. Marx
En las sociedades modernas, el trabajo asalariado se vehicula a través del mercado de trabajo. Como mecanismo de distribución de la riqueza que se produce entre el capital y el trabajo, el mercado de trabajo asalariado no sólo aliena y explota al trabajador, sino que, además, cumple la función de empobrecer a las poblaciones que dependen de la venta de la fuerza de trabajo como medio de sobrevivencia material. Cada vez más, el mercado de trabajo asalariado muestra ser el mecanismo idóneo mediante el cual la clase capitalista domina a sus poblaciones, las somete a la esclavitud industrial/financiera. Les impide el acceso a la riqueza, a las rentas que genera la riqueza, y al poder que genera la riqueza y la renta.
2.1. El mercado de trabajo como mecanismo de empobrecimiento.
Y si no hay empleo, pleno empleo, ¿qué? José Iglesias Fernández
La marginación, la pobreza, el proceso de empobrecimiento que sufren grandes colectivos dentro de los países desarrollados, no se entenderá sino es a partir del análisis de la situación del mercado de trabajo asalariado.29
En las economías capitalistas, la única posibilidad que tiene la mayoría de la población no propietaria de capital de acceder al mercado de bienes y servicios es que los sustentadores pasen previamente por el mercado de trabajo. Sólo posteriormente, con el salario ganado, las personas asalariadas podrán intercambiarlo por las mercancías destinadas a cubrir las necesidades materiales que exige la sobrevivencia.
Y si no hay trabajo ¿qué? Esta es exactamente la pregunta clave a responder, dado que el mercado de trabajo demuestra ser un mecanismo de poder, un mecanismo para controlar a toda la población no propietaria. Su funcionamiento es bien sencillo. Quien no consiga vender su fuerza de trabajo, convertirse en persona mercancía , se convertirá en persona marginación. 30
Es decir, en el momento que una persona se quede en paro, o que inicialmente no haya encontrado empleo, quedará marginada de la esfera productiva; primera marginación. Una vez marginada de los procesos de trabajo, sin poder poder vender la fuerza de trabajo, quedará marginada automáticamente de la esfera de consumo, del acceso a los medios de vida necesarios para existir; segunda marginación. Pero además, el paso por el mercado de trabajo es requisito indispensable para cualificarse para las prestaciones más importantes de la esfera del bienestar público: las pensiones y el subsidio de paro; quien no cumpla con la normativa básica exigida, en especial con los tiempos de cotización a la Seguridad Social requeridos, sufrirá la tercera marginación.
Consecuentemente, quién que no encuentre un trabajo asalariado no existe. "El obrero... no pertenece a tal o cual capitalista, sino a la clase capitalista en conjunto, y es incumbencia suya encontrar quien le quiera, es decir, encontrar dentro de esta clase capitalista un comprador" (Marx, Pág. 28, 1968). En el capitalismo, donde el trabajo asalariado es la modalidad de trabajo dominante, la necesidad de existir obliga a la población sin otros recursos que la fuerza de trabajo a pasar por el mercado de trabajo. Este mecanismo de control simultánea la alienación y la explotación 31 de la persona trabajadora, aspectos últimamente ignorados, con la distribución del producto social y el reconocimiento de los derechos sociales de la población no propietaria: "la creación y la crisis del Estado del Bienestar deben interpretarse en este contexto de génesis, expansión y consolidación del mercado como institución de poder" (Anisi, Pág. 22).
2.2. Trabajo asalariado, alienación y explotación.
El capital presupone el trabajo asalariado y éste el capital.
Ambos se condicionan y se engendran recíprocamente. Karl Marx.
Es bien sabido, especialmente por la gente de izquierdas, que el trabajo asalariado supone alienación y explotación. Ahora bien, uno pone en duda la consciencia de esta afirmación cuando escucha el tipo de discurso único y postmoderno que realizan los partidos socialdemócratas y sindicatos, así como los artículos, estudios o informes de aquellos profesionales/académicos al servicio de estas organizaciones. Y a uno se le erizan los pelos cuando estos partidos/personajes se asoman al poder burgués parlamentario y desmantelan el Estado del bienestar, o los sindicatos firman reformas como la de las pensiones o las del mercado de trabajo, todo en nombre de la defensa del empleo. Por lo tanto, no está de más volver a insistir y recordarles en que consiste el carácter alienante/explotador del trabajo.
Por lo que respeta a la alienación , Marcuse señala como:
  • "Los escritos que Marx produjo entre 1844 y 1846  consideran que la forma de trabajo en la sociedad moderna constituye la total alienación del hombre. Marx sostiene que la división social del trabajo no se lleva a cabo teniendo en cuenta las capacidades de los individuos, ni el interés del conjunto, sino que se realiza enteramente según las leyes de la producción capitalista de las mercancías. Conforme a estas leyes, el producto del trabajo, la mercancía, aquellos materiales que debieran estar al servicio de la vida, llegan a gobernar tanto su contenido como su meta, y la conciencia del hombre se convierte completamente en la víctima de las relaciones de la producción material" (Pág 7).
  • De este modo, "la proposición materialista que constituye el punto de partida de la teoría de Marx afirma, en primer lugar, un hecho histórico , que denuncia el carácter materialista del orden social dominante, en el cual una economía no controlada rige por encima de todas las relaciones humanas. Al mismo tiempo, la proposición de Marx es de carácter crítico e implica que la relación dominante entre la conciencia y la existencia social es una relación falsa que debe ser superada antes que la verdadera relación pueda manifestarse" (Pág. 8).
  • "Marx explica la alienación del trabajo tal como ejemplificada, primero, por la relación del obrero con el producto de su trabajo y, segundo, por la relación del obrero con su propia actividad. En una sociedad capitalista el obrero produce mercancías. La producción de mercancías en gran escala exige capital, grandes acumulaciones de riqueza usadas exclusivamente para promover la producción de mercancías. Las mercancías son producidas por empresarios privados independientes, con el propósito de venderlas y obtener ganancia. El obrero trabaja para el capitalista, a quien somete, mediante el contrato de salario, el producto de su trabajo. El capital es el poder para disponer de los productos del trabajo. El obrero se convierte en mercancía, que resulta más barata a medida que produce mayor cantidad de mercancías. Cuanto más produce el trabajador, mayor llega a ser el poder del capital y menores los medios del que dispone el obrero para apropiarse de los productos de su propio trabajo. El trabajo, de esta manera, llega a ser víctima de un poder que el mismo ha creado" (Pág. 13).
  • "El trabajo separado de su objeto es, en último análisis, una alienación individual respecto de los otros hombres; los individuos son aislados y puestos los unos contra los otros" (Pág.19).
  • "En cuanto desenmascaramos su carácter mistificador, las condiciones económicas se muestran como la negación completa de la humanidad. El modo de trabajo pervierte todas las facultades humanas, la acumulación de la riqueza intensifica la pobreza, y el progreso tecnológico conduce al dominio de la materia muerta sobre el universo humano" (Pág. 25).
En cuanto a la explotación sólo:
  • "el trabajo vivo , la fuerza de trabajo, es el único factor que incrementa el valor del producto por encima del valor de los medios de producción. Este incremento en el valor transforma los productos del trabajo en componentes del capital. El trabajo, por lo tanto, reproduce no solamente su propia explotación sino también el medio para su explotación , a saber, el capital. La producción capitalista en una escala progresiva de incremento equivale al desarrollo, en la misma progresión, de la explotación" (Pág. 82).
Finalmente, no es ocioso recordar aquí un párrafo, tremendamente vituperado, pero que todavía mantiene vigente su esencia:
  • "La acumulación de capital significa el empobrecimiento cada vez mayor de las masas (Pág. 83). El contraste entre la abundante riqueza y poder de unos pocos y la perpetua pobreza de las masas es cada vez más agudo. El nivel más alto del desarrollo de las fuerzas productivas coincide con la opresión y la miseria en su tope máximo. Las relaciones sociales propuestas por el hombre mismo niegan la posibilidad real de la felicidad universal. La transformación de esta sociedad mediante su negación llega a convertirse en la única posibilidad de liberación" (Pág.87).
Cualquier estudio sobre la pobreza en los países capitalistas ha de partir de la característica principal que define este sistema: las relaciones sociales de producción, las relaciones de propiedad que existen entre los propietarios del capital productivo y financiero y los propietarios de la mercancía fuerza de trabajo. A su vez, las relaciones sociales de producción nos permiten hacer un análisis de las relaciones de poder entre la clase capitalista y la clase obrera. Pero la mayoría de los estudiosos sobre la pobreza en los países ricos opta por describir las consecuencias, algo que les permite eludir el carácter antagónico que existe entre las relaciones sociales de producción. Encuentran que es políticamente más correcto centrarse en los resultados finales y rebautizar el nombre de clase capitalista con el de upper class y el de clase obrera con el de underclass , en lugar de interpretar las causas, profundizar en sus raíces, y denunciar la injusticia de un sistema con el que esencialmente están de acuerdo. Cuestionar el sistema les llevaría a examinar también el papel de exégetas que desempeñan para el mismo. Prefieren considerar que las desigualdades socioeconómicas son más bien fruto de unas transacciones en el sistema de mercados capitalista, que en las relaciones antagónicas que existen en la propia esfera de la producción capitalista.
3. LOS CUATRO JINETES DE LA POBREZA Y LA DESIGUALDAD
¿Por qué es interesante un estudio sobre la pobreza en los EUs?:
  • porque es uno de los tres países más ricos y poderosos del mundo,
  • defensor acérrimo del capitalismo como modelo de sociedad triunfante,
  • y abanderado últimamente de las políticas neoliberales,
Pues bien, lo gracioso y estimulante del estudio de la pobreza y la desigualdad en este país es que el bienestar social o calidad de vida de sus ciudadanos refleja unos índices que están por debajo de los de muchos países pobres.33 Por lo tanto, ¿a quien sirve la riqueza, donde está el triunfo del sistema capitalista, o la vanagloriada equidad social de la filosofía política liberal? Vamos intentar responder a estas preguntas.34
3.1. ¿Un país sin clase obrera?
Cada uno de nosotros pertenece a una clase social, lo sepamos o no, nos guste o no. Sheila Collins
Estados Unidos es una sociedad profundamente divida por factores conflictivos tales como el color, el género, y la orientación sexual. Pero, como en todas las sociedades capitalistas, existe otra división más profunda que atraviesa transversalmente todas estas: la clase social. Concepto muy importante, si tenemos en cuenta que las diferencias de clase implican diferencias de poder. Sin embargo, una de las primeras características a destacar en los estudios sobre la pobreza en los EUs es que casi todos los investigadores sociales hablan habitualmente de pobres y ricos, pero muy raras veces de clase. Como nos advierte esta autora, "el concepto de clase es el mayor tabú en los EUs". (Collins, p.12)
a) El concepto de underclass en los Estados Unidos
Sin una nueva visión de la intervención pública, ninguna política encaminada a recuperar la familia, el empleo, y el bienestar social acabará con la (pobreza y la desigualdad) en el interior de las ciudades. Michael B. Katz.

En Norteamérica existe un gran debate 35 en torno a lo que supone la underclass. A finales de los 70s, la revista Time anunciaba la "emergencia de una underclass en el interior de las ciudades. Drogas, crimen, embarazo juvenil, fuerte desempleo pero no pobreza, son las características que definen a esta clase social. Detrás

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José Iglesias Fernández 2020 -- Editada por José Iglesias Etxezarreta -- Condiciones de uso